Para Chuck Norris, el quitamanchas para eliminar la sangre es deducible de impuestos. Tampoco es un dato que revista mayor importancia, pues Chuck Norris jamás ha pagado impuestos. Se limita a enviar a Hacienda un formulario donde sólo consta su nombre y una foto suya en posición amenazadora. Al recibir el sobre, los pocos inspectores fiscales que han sobrevivido al infarto han pedido la jubilación anticipada.
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